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Legacy of Prayer


Photo Credit: Benjamin Joyce

Dear Praying Friends, 


Rachel and I deeply value your partnership in prayer each Wednesday for our prodigals and for revival. Looking to God in prayer will have an impact, not only on this generation, but generations to come.


What legacy are you leaving to those following you? In reading through the story of the patriarchs, you may have noticed a few negative behaviors that were passed down from generation to generation — at the top of the list is lying, and a close second is the lack of care and respect for their wives. Yet there were some positive ones as well, and the one I wish to focus on is praying. Here are four references.


In Genesis 20:17 when Abimelech needed healing, it says, “Then Abraham prayed to God.” Abraham spoke to God on Abimelech’s behalf and God healed him along with the others who were sick. Despite Abraham’s failure in other areas, he was a man of prayer. He is described as a friend of God. What a precious friendship to have! That didn’t happen by chance. It came by spending time with God. 


In Genesis 24:12 when Abraham’s servant was looking for the best wife for Isaac, it says, “Then he prayed.” He took that long journey from Israel all the way to Mesopotamia. It was probably between 800-900 miles, on camels. We are not told how much praying he did on the way, but when he got there, he prayed. He prayed earnestly, he prayed specifically, and he prayed in faith. It is not surprising that he turned to God for such a serious matter as marriage. As Abraham’s servant, he would have seen the power of prayer in his master’s life.


In Genesis 25:21 Isaac was the one praying. Rebekah’s inability to have children led to her husband interceding for her. Barrenness in that time period carried more stigma than it does today. Not being able to have children was considered punishment from God. No woman wanted the shame of not being able to carry on the family name. 


When Isaac pleaded with the Lord on behalf of his wife, God answered, and in such an abundant way - God gave them twins. Isn’t that just like God?


Lastly, Genesis 32:9 records Jacob’s prayer. He had taken his wives and children and left Laban whom he had served for the past twenty years. Now, as he was returning home his heart was filled with fear over the prospect of meeting his brother Esau who had vowed to kill him. Scripture records, “Then Jacob prayed.” 


He had learned the value of prayer from his own father, who had learned from his father. Jacob himself was the result of his father’s prayer and now he was carrying on the legacy. Jacob wrestled in prayer until he received God’s blessing.


Never forget that your commitment to pray can impact those following you. Generations to come may be marked by prayer because you chose to make prayer a priority in your life.


Love in Christ,


Bryan and Rachel



Queridos compañeros de oración,


Rachel y yo valoramos profundamente su compañía en oración cada miércoles por nuestros hijos e hijas

pródigos y por el avivamiento. Mirar a Dios en oración tendrá un impacto, no sólo en esta generación,

sino también en las generaciones que están por venir.


¿Qué legado estás dejando a aquellos que te están siguiendo? Al leer a través de la historia de los

patriarcas, tal vez has notado algunos comportamientos negativos que fueron pasados de generación en

generación – al inicio de la lista está la mentira, y en segundo lugar está la falta de cuidado y respeto por

sus esposas. No obstante, también hubo algunos comportamientos positivos, y en el cual deseo

concentrarme hoy es en la oración. Aquí hay cuatro referencias.


En Génesis 20:17 cuando Abimelec necesitaba sanación, dice, ‘Entonces Abraham oró a Dios’. Abraham

habló con Dios en nombre de Abimelec y Dios lo sanó junto con los demás que estaban enfermos. A

pesar de las fallas de Abraham en otras áreas, él era un hombre de oración. A él se le describe como

amigo de Dios, ¡Qué preciosa amistad! Esta no sucedió por casualidad, sino llegó al pasar tiempo con

Dios.


En Génesis 24:13, cuando el siervo de Abraham buscaba la mejor esposa para Isaac, dice ‘Entonces oró’.

Él viajó desde Israel hasta Mesopotamia en camello, lo cual probablemente fueron entre 800 y 900

millas. No se nos dice cuántas oraciones hizo en el camino, pero cuando llegó allí, oró. Oró con fervor,

oró específicamente y oró en con fe. No es de extrañar que se dirigiera a Dios por un asunto tan serio

como el matrimonio. Como siervo de Abraham, habría visto el poder de oración en la vida de su amo.


En Génesis 25:21 Isaac fue el que estaba orando. La incapacidad de Rebeca de poder tener hijos hizo

que su esposo intercediera por ella. La esterilidad en ese tiempo acarreaba más estigma que en la

actualidad, no poder tener hijos se consideraba un castigo de Dios. De esta manera, ninguna mujer

quería pasar la vergüenza de no poder continuar con el linaje.


Cuando Isaac le suplicó al Señor en nombre de su esposa, Dios respondió, y de una manera abundante

les dio gemelos ¿No es eso lo que es un Dios?


Por último, Génesis 32:9 registra la oración de Jacob. Él había tomado a sus esposas e hijos y dejó a

Labán, a quien había servido durante los últimos veinte años. Mientras regresaba a su casa, su corazón

se llenó de miedo ante la posibilidad de encontrarse con su hermano Esaú, quien había jurado matarlo.

Las Escrituras dicen “Entonces Jacob oró”.


Él había aprendido el valor de la oración de su propio padre, quien había aprendido de su padre. El

mismo Jacob fue resultado de la oración de su padre y ahora él estaba continuando con el legado. Jacob

luchó en oración hasta que recibió la bendición de Dios.


Nunca olvides que tu compromiso de orar puede impactar a quienes te siguen. Las generaciones

venideras pueden estar marcadas por la oración porque tú elegiste hacer de la oración una prioridad en

tu vida.


Amor en Cristo,


Bryan and Rachel